15 febrero 2012

La perla


Jenny era una linda niña de cinco años de ojos relucientes. Un día mientras visitaba la tienda con su mamá, vio un collar de perlas deplástico que costaba 2.50 dólares. ¡Cuánto deseaba poseerlo! Preguntó asu mamá si se lo compraría, y ella le respondió: "Hagamos un trato, yo tecompraré el collar y cuando lleguemos a casa haremos una lista detareas que podrás realizar para pagar el collar, ¿está bién?". Jenny estuvode acuerdo, y su mamá le compró el collar de perlas. Jenny trabajó con entusiasmo todos los días para cumplir con sus tareas.En poco tiempo pagó su deuda. ¡Jenny amaba sus perlas! las llevabapuestas a todas partes: Al kinder, a la cama, y cuando salía con su mamá. Jenny tenía un padre que la quería muchísimo. Cuando ella iba a su cama,él se levantaba de su sillón favorito para leerle su cuento preferido. Unanoche, cuando terminó el cuento, le dijo: "Jenny, ¿tú me quieres?". -"Oh,sí papá". -"Entonces, regálame tus perlas", le pidió él. "¡Oh, papá! Misperlas no -dijo Jenny-. Pero te doy a Rosita, mi muñeca favorita. ¿Larecuerdas? Tú me la regalaste el año pasado para mi cumpleaños. Y tedoy su ajuar también. Está bien, papá?". -"Oh, no hijita, está bien, noimporta", y dándole un beso en la mejilla, añadió: "Buenas noches,pequeña".Una semana después, nuevamente su papá le preguntó al terminar elcuento diario: "Jenny, ¿tú me quieres?". -"Oh, sí papá, ¡tú sabes que te quiero!", le dijo ella. -"Entonces regálame tus perlas". –“¡Oh, papá¡ Misperlas no; pero te doy a Lazos, mi caballo de juguete. Es mi favorito, supelo es tan suave y tú puedes jugar con él y hacerle trencitas". -"Oh, nohijita, está bien -le dijo su papá en la mejilla-. Felices sueños".Algunos días después, cuando el papá entró a su dormitorio para leerleun cuento, Jenny estaba sentada en su cama y con los labios temblorososdijo: "Toma papá", y estiró su mano. La abrió y en su interior estaba sutan querido collar, el cual entregó a su padre. Con una mano él tomó lasperlas de plástico y con la otra extrajo de su bolsillo una cajita de

terciopelo azul. Dentro de la cajita había unas hermosas perlas genuinas.Él las había tenido allí, esperando que Jenny renunciara a la baratija para poder darle la pieza de valor.Lo mismo sucede con nuestro Padre Celestial. Él está esperando que renunciemos a las cosas sin valor en nuestras vidas para darnospreciosos tesoros. ¿No es bueno el Señor? Esto me hace pensar en lascosas a las cuales me aferro y me pregunto: ¿qué es lo que Dios mequiere dar en su lugar?