27 febrero 2012

No es mi problema...

Un ratón, mirando por un agujero en la pared vio a un granjero y a su esposa que estaban abriendo un paquete. Pensó qué comida podía haber allí. Quedó aterrado cuando descubrió que era una trampa para matar ratones. Fue corriendo al patio de la granja a decirles a todos: "¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!".La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levantó la cabeza y dijo:"Perdone, señor Ratón, pero yo entiendo que es un gran problema para usted, a mí no me perjudica en nada, tampoco me incomoda", Entonces el ratón fue hasta el cordero y le contó: “¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!"."Discúlpeme, señor Ratón, pero no hay nada que yo pueda hacer. Solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que yo lo recordaré en mis oraciones”. Enseguida el ratón se dirigió a la vaca y ella le contestó: "Pero acaso, ¿estoy en peligro? Pienso que no...".Después de esto, el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para enfrentarse al caso de la ratonera del granjero. Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando a su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad no vio que la ratonera atrapó la cola de una serpiente venenosa. La serpiente picó a la mujer. El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Y de allí volvió con fiebre. Todo el mundo sabe que para alimentar a alguien con fiebre, nada mejor que una sopa. El granjero agarró su cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal: La gallina. Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero. La mujer no mejoró y se murió. El granjero entonces vendió la vaca al matadero para pagar los gastos del funeral. 
"El que no vive para servir, no sirve para vivir"