01 mayo 2012

Dar de corazón

Hubo una vez un limosnero que estaba tendido aliado de la calle. Vio a lo lejos venir al rey con su corona y capa. Pensó: "Le voy a pedir y seguramente me dará bastante". Y cuando el rey pasó cerca, le dijo: "Su majestad, ¿me podría, por favor, regalar una moneda?" Aunque en su interior pensaba que el rey le iba a dar mucho más. El rey le miró y le dijo: "¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy yo tu rey?".El mendigo no sabía qué responder a la pregunta y dijo: "Pero su majestad, ¡yo no tengo nada!". El rey respondió: "Algo debes tener. ¡Busca!". Entre su asombro y enojo el mendigo buscó entre sus cosas y supo que tenía una naranja, un bollo de pan y unos granos de arroz. Pensó que el pan y la naranja eran mucho para darle, así que en medio de su enojo tomó 5 granos de arroz y se los dio al rey. Complacido, el rey dijo: "¡Ves cómo sí tenías!". Y le dio 5monedas de oro, una por cada grano de arroz. El mendigo dijo entonces: “Su majestad, creo que acá tengo otras cosas”, pero el rey no hizo caso y dijo:"Solamente de lo que me has dado de corazón, te puedo yo dar". Es fácil en esta historia reconocer cómo el rey representa a Dios y el mendigo, a nosotros. Notemos que éste, aun en su pobreza, es egoísta. Ocasionalmente, Dios nos pide que le demos algo para así demostrarle que Él es el más importante. Unas veces nos pide ser humildes, otras ser sinceros o no ser mentirosos. Nos negamos a darle a Dios lo que nos solicita, pues creemos que no recibiremos nada a cambio, sin pensar en que Dios devuelve el ciento por uno. No sé que te pida Dios en este momento... ¿Confianza? ¿sencillez? ¿humildad?¿abandono en su voluntad? No lo sé. Solamente sé, que por lo que le des, te devolverá mucho más y recuerda no darle solamente unos pocos granos, dale todo lo que tengas, pues sinceramente, VALE LA PENA.